La alienación parental, interferencia parental, manipulación parental, rechazo filio-parental injustificado requiere que las familias aceptemos pulpo en muchos casos. A veces, mantener el vínculo con el niño debe primar sobre cualquier otra cosa y para eso necesitamos aceptar lo que, visto fuera de este contexto, es inaceptable. Sin embargo, en este contexto sirve para evitar discusiones, desgaste y, lo más doloroso, la ruptura del vínculo filio-parental.

Alienación parental: su impacto en la crianza y en el día a día

Desde nuestra experiencia, y sin ser de los peores casos porque todavía estamos en una edad «temprana», quiero compartir con vosotros cuatro cosas que hemos aceptado en aras de reforzar ese vínculo de cara a futuro. Esto es, de cara a que, si algún día decide no volver, sepa que seguiremos estando aquí por si cambia de opinión. Como veis, trabajamos a medio-largo plazo y sin perder, de todo, la esperanza.

Pérdida de autoridad del progenitor alienado

La pérdida de autoridad del progenitor afectado por la manipulación de su hijo es una de las cosas más difíciles de aceptar. Educar a un hijo conlleva, entre otras cosas, imponer límites, pero…

¿Qué pasa cuando te das cuenta de que no tienes autoridad frente a tu hijo?

La pérdida de autoridad es algo bastante común, por lo que he podido comprobar con otras familias y con especialistas. Esta autoridad se pierde porque, por un lado, la parte manipuladora se dedica a deshumanizar al otro, a desproveerlo de todos esos aspectos que hacen que un hijo confíe y, por tanto, respete a su progenitor. Por otro lado, el niño encuentra refugio, refuerzo y recompensa en la parte manipuladora ante esos enfrentamientos, lo que hace que esa pérdida de autoridad sea cada vez más profunda y más evidente ya que el niño juega en equipo y se empodera.

Aceptar la pérdida de autoridad no significa que no sigamos intentando ejercerla. La educación conlleva límites y normas que hay imponer y que hay que cumplir. En nuestro caso, su padre tiene cierto grado de flexibilidad para que cumpla las normas, pero dándole un poco de cancha. Otras veces montamos la pelotera, pero ¿en qué familia no?

La lógica con un niño manipulado no funciona

Si depositas tu confianza en la lógica o en el sentido común, te vas a frustrar mucho. Una de las cosas que hemos descubierto es que es imposible abordar las cuestiones con ella desde un planteamiento lógico porque es una niña con un problema que le impide dejarse guiar por la lógica.

El simple hecho de que «lo diga mamá» desarticula todas las explicaciones que puedas darle. En este sentido, abordar con ella cualquier conflicto produce muchísimo desgaste y genera mucha frustración.

En este sentido creo que lo mejor es asumir que tu hijo no se guía por el sentido común y que quizás tienes que buscar otras fórmulas.

Tienes un detective en casa

Esta es una de las cosas más difíciles de llevar porque tienes la sensación de que tu intimidad está vendida. Nosotros, afortunadamente, todavía no hemos aterrizado en esta etapa oficialmente porque mi hijastra todavía no utiliza móvil. En cualquier caso, ya empieza a ser habitual que dé datos sobre la casa o cosas que suceden que te hacen tener la sensación de que tienes un detective en casa.

Para estos niños estar en la casa del otro progenitor es estar cumpliendo una misión: la misión de informar al otro de todo lo que sucede; de hacerle partícipe más de lo malo que de lo bueno (y si se puede exagerar lo malo, mejor).

¿Qué hay que hacer en estos casos? Los expertos aconsejan dejar hacer. Pero claro, lo aconsejan en un momento en el que el objetivo del progenitor sea proteger el vínculo con el hijo. Como todo, depende de la edad del niño; de la situación en general…. por eso es difícil dar consejos alegremente.

Nosotros, por ahora, la dejamos hacer. ¿Sirve de algo tener una pelotera porque le cuente a su madre algo por teléfono? A nosotros, no. Ni nos sirve ni nos compensa ni es la línea en la que estamos trabajando con la psicóloga. Pero bueno, probablemente cuando tenga un móvil y envíe fotos, las cosas serán diferentes. Cuando lleguemos a ese puente, cruzaremos ese río.

Da igual lo que hagas porque nunca estará bien

Y, por último, esto es algo que creo que hay que asumir.

Hagas lo que hagas, nunca estará bien

Ni lo estará para tu hijo, ni lo estará para la parte alienadora. Da igual cuánto te esfuerces; cuánto pongas de tu parte; cuánto dinero, trabajo, esfuerzo, horas de sueño implique lo que sea, que nunca será suficiente; nunca estará bien.

Verás como todo lo que haga la otra parte, siempre será mejor aun siendo peor. Verás como, hagas lo que hagas, no se pondrá en valor; verás como la otra parte jamás reconocerá tu buen hacer…

Creo que esto es algo que hay que asumir en caso de que lo sufras porque, a veces, tenemos las expectativas altas; o la esperanza de que la otra parte responda como nosotros lo haríamos y resulta que no. Que en vez de hacerlo, te dan otro hachazo.

No sé si es cuestión de poner la otra mejilla, para quienes sean creyentes. Nosotros no lo somos y, simplemente, hemos optado por hacer lo que consideramos que debemos hacer sin esperar nada a cambio. Tan solo, acostarnos con la tranquilidad de estar haciéndolo bien para responder ante nosotros mismos. Lo demás no está en nuestra mano.

Mucho ánimo.