Ser una #SuMadreQueSoyYo y ser una madre divorciada no es lo mismo. Siempre digo que hay muchísimas madres divorciadas fantásticas (tengo grandes ejemplos en mi TL de Twitter) que en muchos casos no tienen las cosas fáciles (porque no, no siempre los padres divorciados se desviven por sus hijos). Pero sobre ellas hablaré en un post específico y dedicadísimo. Porque se lo merecen y porque me están enseñando mucho.

Dicho esto, hoy voy a hablar de cómo creo que se puede ayudar a una #SuMadreQueSoyYo en potencia para que no se convierta en una #SuMadreQueSoyYo en la práctica. Bien es cierto que mi visión parte de la experiencia que tenemos con la madre de la peque, pero creo que puede servir para otros casos.

 

Cómo ayudar a que una #SuMadreQueSoyYo no eclosione

¿Una #SuMadreQueSoyYo nace o se hace? A veces, cuando pienso en cómo se fraguó #SuMadreQueSoyYo y pasó de ser un pelín histérica y raruna a convertirse en lo que es ahora, siempre me viene a la cabeza el huevo de un dragón en condiciones favorables para eclosionar y liberar una bestia. Y pienso que quizás hay cosas que pueden hacerse para evitar que estas cosas pasen, o al menos, que sean tan virulentas.

 

Materia prima

Hay que partir de la base de que una #SuMadreQueSoyYo trae de fábrica una materia prima concreta y que, por ahora, no podemos pedirle peras al olmo. A veces le pregunto a mi chico cómo es posible que no se diera cuenta de que estaba conviviendo con una persona así, y siempre dice lo mismo:

 

“Tenía sus rarezas, pero no llegaba a este extremo. Creo que era buena persona”.

 

Sin embargo, echando la vista atrás y mirándolo con perspectiva, entiende cosas y comportamientos extraños que en ese momento se pasaban por alto y que hoy en día, alimentados por un conflicto así, son una bomba de relojería.

Por tanto, la materia prima es esencial y en ella incluyo los valores. Siempre digo que una persona con buenos valores o buen corazón difícilmente será capaz de hacer ciertas cosas.

 

Contexto: familia, amigos, abogados…

El contexto es fundamental y las personas de las que te rodees en un momento tan complejo como es un divorcio son muy importantes. Mi chico siempre insiste en que las cosas habrían sido diferentes si ella no hubiera estado “apoyada” por personas que, en vez de tender puentes o calmar, han intentado echar leña a la hoguera. De hecho, él responsabiliza en gran medida a su entorno más cercano, que ha sido y es un factor especialmente tóxico en el proceso para ambas, sobre todo para la niña.

Es cierto que cada vez que saca el tema yo contesto con lo mismo: “Cada uno es responsable de sus actos y la responsabilidad última es de ella”. Pero también es cierto que la labor de quienes estamos alrededor de una persona que está pasando por esta situación es muy importante.

A veces mi chico entra en barrena y tengo que calmarlo aunque yo también crea que todo es una mierda y que se esta tipa merece lo peor. Podría azuzarlo, sí, creer que así lo apoyo más incondicionalmente y decirle: “Claro que sí, ¡machácala!, que es lo que se merece”, pero no lo hago.

No digo esto porque él tenga intención de machacarla, es solo un ejemplo. De hecho, si estamos así, es porque es la madre de su hija y solo por eso siempre ha evitado hacerle daño. Lo digo como ejemplo de que creo que es importante que quienes estamos alrededor y podemos ver con algo más de distancia la situación, ayudemos a nuestra pareja, amigos, hermanos… a tomar las cosas con más calma.

Sinceramente creo que, tanto la familia como los amigos, somos un factor fundamental y podemos ayudar a tomar distancia en una situación que muchas veces nos supera a todos. Igualmente, creo que los abogados tienen que intentar reconducir el conflicto hacia la mediación.

En este caso, #SuMadreQueSoyYo (que se está comportando con la mayor falta de escrúpulos que he visto jamás, sí) no ha recibido ayuda de nadie de su entorno. Probablemente creyendo que la favorecen, están ayudando a enquistar y envenenar una situación que, si esto sigue así, no va a terminar nada bien. Lo mismo ocurre con su abogada (la sexta y única que no ha desistido a los seis meses), quien le sigue el rollo en sus delirios y quien parece ser, está más preocupada por cobrar que por ayudar.

Y lo mismo ocurre con todos estos centros que visita y que, por ir con la cantinela que va, le dan un revolcón en su propia mierda en cada visita (con perdón) y cada vez va a peor, más convencida de su papel de víctima y de lo maltratada que está por todos y por la sociedad. Es algo similar a como cuando yo tenía 13 o 14 años, el chico que me gustaba pasaba de mí o se iba con otra y me ponía en bucle Él no está por tide Laura Pausini y Pisando Fuerte, de Alejandro Sanz. Al final del día quería cortarme las venas. Pues igual.

 

Empatizar con la otra parte

Creo que no debemos dar por hecho, desde el minuto uno, que enfrente de nosotros tenemos a una #SuMadreQueSoyYo. Todos hemos vivido rupturas y sabemos que son dolorosas, por lo que no quiero imaginarme cómo debe ser una ruptura con hijos.

Probablemente un divorcio con hijos sea para mucha gente el mayor terremoto emocional de su vida y afrontar eso no debe ser fácil. Por eso creo que hay que entender que todo el mundo (padres, madres, niños y tú misma/o, si te ocurre alguna vez) tiene derecho a elaborar su duelo. Y, probablemente, durante ese duelo estemos todos de uñas: la madre con el padre, el padre con la madre, la madre con la madrastra, la madrastra con el universo… Sin embargo, no deja de ser un proceso normal (lo que no justifica que se llegue a determinados extremos que, desgraciadamente, se están convirtiendo en algo habitual. Creo que sabéis a qué me refiero: denuncias repugnantes que jamás estarán justificadas).

El problema viene cuando ese duelo se mantiene en el tiempo, se enquista, se infecta y se convierte en algo patológico porque se va a iniciar una guerra en la que todos (por muchas custodias que consigamos y por muchos juicios que ganemos, saldremos perdiendo).

 

Tras una #SuMadreQueSoyYo siempre hay una persona con un problema

Tener que vértelas con una #SuMadreQueSoyYo es una putada y un desgaste. Creo que es una de las cosas más desagradables que pueden pasarte porque ves hasta dónde puede la vileza y desorientación del ser humano en una situación así (al menos en nuestro caso).

Algunos días tratamos el tema y mi chico me manifiesta su preocupación por #SuMadreQueSoyYo y también su pena porque es, no solo la madre de su hija y le gustaría tener la mejor relación posible, sino también una persona a la que ha querido mucho, con la que ha compartido momentos maravillosos y de la que siempre me dice que no reconoce.

En ese momento yo siempre digo lo mismo: que su comportamiento no está justificado y que ella es responsable última de sus actos. Y que no nos podemos escudar en eso para intentar encontrar una razón “que no duela tanto” a un comportamiento que resulta incomprensible y repugnante. Y así lo reconoce, pero también tiene claro que, si hubiera estado mejor aconsejada, probablemente todo sería diferente.

Esta mañana, por ejemplo, me decía que no podía imaginar lo que #SuMadreQueSoyYo estaría sufriendo y lo que le preocupaba que estuviera así porque “algún día le va a pasar algo malo”, me ha dicho. Me lo ha dicho con la preocupación de saber que es la madre de su hija. Y hemos vuelto a hablar de lo mismo: del flaco favor que le ha hecho su entorno impulsando y dando por buenos y justificados comportamientos que han sido y son repugnantes.

 

Creo que quienes estamos alrededor de alguien que está en un proceso de divorcio tenemos que actuar también de forma responsable e intentar poner un poco de cordura en un proceso duro y agotador para quienes lo viven. Aunque también influye la catadura moral de cada uno, está claro. Pero sí creo que no tener a gente alrededor azuzando, ayuda.

Hace un tiempo, ante la frustración y rabia de mi chico (porque nuestro proceso judicial está siendo digno de estudio), le dije:

 

“Si para de actuar como lo está haciendo, ya hemos ganado. No hace falta más. No hace falta que la condenen a nada. Habremos ganado”.

 

Y realmente lo creo. A veces la mejor solución no pasa por el castigo o salirte con la tuya. A veces es mejor tener paz que el hecho de que te den la razón.