¡Madre mía de mi vida y de mi corazón! Acabo de enterarme por un grupo de whatsapp de amigas que hay que hacer un calendario de Adviento. Esperad que tome aire, que estoy hiperventilando.

……. Un calendario de Adviento por Navidad…….

Bueno, resulta que se acerca la Navidad y un mes antes se regala un Calendario de Adviento. Vaya por delante que yo esto lo descubrí hace dos años cuando mi chico le compró a la niña un calendario con una chocolatina para cada día, pero maldito el conocimiento que yo tenía de esta cuestión.

Bien es cierto que, como madrastra principianta, tomé nota y el año pasado yo también le compré uno. Pero hace unos minutos he descubierto que no, que los Calendarios de Adviento no se compran, ¡los Calendarios de Adviento se hacen! Un momento, que hiperventilo otra vez.

 

……. Un calendario de Adviento DIY…….

La verdad es en un primer momento he optado por ignorar el tema, pero cuando tienes 53 notificaciones es porque algo grave está pasando. El caso es que me he puesto a leer y no exagero si os digo que me ha recorrido un Demogorgon por el cuerpo cuando he leído:

-Nosotros poníamos chocolatinas y nos duraban dos días. Así que he ido al Tiger y he comprado de baratillo para que cada día abra.

¿Cómo? No tengo fuerzas ni agenda para acercarme a un Tiger. Pero me he repuesto pensando: “Bah, ¡con el calendario tan chulo de chocolatinas que venden en el Lidl…!”. Pero claro, acto seguido la-amiga-del-Tiger ha puesto una foto de un Calendario de Adviento que hace una amiga suya y ahí me he derrumbado:

Una-estructura-de-madera-de-árbol-de-Navidad-con-mogollón-de-regalitos-perfectamente-envueltos-y-decorados-con-un-gusto-exquisito

Casi colapso. Parecía una foto de publi de Instagram. Creo que, en ese momento, mi amiga Amparo (fiel seguidora del Método Montessori) ha flipado también y ha preguntado:

-¿¿¿Es judía???

No hemos entendido la intervención, pero lo comprendo. Yo era también incapaz de razonar con lucidez. Intentando pensar rápidamente una opción para un Calendario de Adviento para la peque, he tenido el infortunio de leer a Anita, que es la perfecta por definición (es brutal):

-Yo también lo hago… Y nada de chuches.

¿¡WTF!?

Bueno, el caso es que, en todo este torbellino de creatividad y surrealismo whatsappero, he decidido hacer lo que todos los médicos te recomiendan no hacer: buscar en Google. Y ahí ha sido cuando, sin darme cuenta, me he visto aceptando las cookies de Pinterest y viendo un despliegue absolutamente insultante de Calendarios de Adviento a cual más bonito y más currado. Así que he terminado de hundirme.

Pero claro, como todo siempre puede ir a peor, ha hecho su aparición la amiga austriaca, quien ha dicho:

-Yo también lo hago. Es tradición en Austria. Nosotros le regalamos cada día una actividad con uno de nosotros. El año pasado le encantó.

Y ahí ha sido cuando he dicho basta porque, por un momento, me he visto compartiendo una actividad con #SuMadreQueSoyYo y casi me he desintegrado. Así que he optado por hacer este post-denuncia a los Calendarios de Aviento chachis porque, como madrastra novata, he entrado al trapo en la competi de disfraces DIY, también en la de cenas llenas de vitaminas y minerales; por supuesto, como venganza, he abierto la de cuentos personalizados, pero no puedo creerme que también haya que hacer un Calendario de Adviento. Me niego. Me nie-go.

 

Nota: este finde nos veo haciendo uno (aunque tenemos a Black Mirror esperándonos). Lo hablaré con su padre.
Otra nota: a todo esto, todavía no he abierto el pico en el grupo de whatsapp.