Hoy es el Día del Padre, dentro de unos años felicitarás a Papá por este día, pero hoy, que todavía no has nacido, quiero felicitarte yo a ti.

Yo nunca quise tener hijos. Primero huía de ellos. Después, conocí a tu hermana y pensé que con ella era suficiente. La quería y la quiero con una ternura con la que no quiero a nadie más. No puedo decir que sea la persona a la que más quiero (ese hueco lo ocuparás tú en unos meses), pero sí es una persona a la que quiero de una forma que no he querido a nadie más en mi vida.

Pero ella no venía sola, la trajo vuestro padre, que es quizás una de las personas más maravillosas del mundo. Podrás verlo tú mismo. Y, con el tiempo, llegó un momento en el que supe que, si alguna vez tenía un hijo, sería con él y con nadie más.

Y un día, a las 6.45 h de la mañana supimos que estabas ahí. Eras del tamaño de una semilla de sésamo, pero, a partir de ese momento, todo cambió. Papá todavía me toma el pelo diciendo que yo te buscaba; y yo le replico diciéndole que no, que fuiste una sorpresa. La verdad es que yo te buscaba sin querer buscarte (como él) y nos llevamos el sorpresón de nuestra vida porque llegaste antes de lo previsto.

Por eso hoy quiero felicitarte. Tienes la suerte de tener un padre excepcional, una persona tremendamente íntegra y valiente. Cuando crezcas verás que la integridad es uno de los mayores valores que se pueden tener; y que la valentía no está en tener el arrojo de hacerse el machito y liarse a tortas con el primero que te plante cara, no. La valentía es otra cosa: es la templanza, la determinación de luchar por lo que quieres y por quien quieres con las manos limpias pase lo que pase a tu alrededor, aceptar las consecuencias de tus actos, mantener el respeto a los demás ocurra lo que ocurra con ellos… Y tu padre es así.

Tu padre es una persona capaz de hacer felices a todos los que lo rodean con tan solo un frase. Es capaz de hacer que los grandes problemas parezcan cosas muy pequeñas simplemente porque él está ahí.

Es una persona generosa, inteligente, entregada, tremendamente educada, respetuosa y que, con su trabajo diario, está cambiando la vida de muchas personas. Realmente está haciendo cosas excepcionales que están marcando un antes y un después. Sé que te sentirás muy orgulloso de él.

Pero, sobre todo, tu padre es una buena persona, con buenos sentimientos. Un padre que va a estar ahí siempre para ti porque querrá estar ahí siempre. No importa lo que ocurra a su alrededor, los mil sitios en los que tenga que estar al mismo tiempo, ni qué cosa horrible se lo impida: tú siempre serás, junto con tu hermana, su prioridad. Lo sé porque lo veo cada día desde hace años.

Te va a enseñar a querer, a comprometerte, a cuidar de los demás sin que los demás detecten que les estás cuidando infinitamente, a ponerle al mal tiempo buena cara, a tomarte la vida con humor, a ser consecuente con tus actos, a hacerle regates a los malos rollos… Y también te hará reír cuando estés muy enfadado y verás que es imposible no desenfadarte y eso te enfadará.

Tu padre y yo nos queremos un montón. No sé por qué, nunca discutimos. Ayer él me decía que era porque él no quiere, pero eso es totalmente falso. Es porque muy al principio decidimos estar juntos para hacernos felices. Sin más. No sé si, como dicen, eso cambiará cuando llegues tú porque parece ser que los bebés podéis tener la misma capacidad de destrucción que un terremoto. Espero que no. Podrá haber terremotos, pero no se caerá el edificio. En cualquier caso, si eso ocurriese, quiero que sepas que me dejaré la vida para que puedas disfrutar de él sin condiciones. Porque tu padre es un regalo. Y porque si me aventuré a querer buscarte sin querer buscarte fue porque tu padre sería él y ningún otro.

Feliz Día del Padre.

Mamá.