Querida Coquetina:

Es Navidad y, como en casa no somos de Papá Noel, ya estamos preparando la carta a los Reyes Magos. Te hace ilusión tener una muñeca patinadora y más cosas que no sabes ni qué son, ni siquiera las has pensado. Creo que la muñeca ya está preparada.

Siempre te damos todo lo que pides, queremos que tu vida sea más fácil, pero desde hace un tiempo no te hace especial ilusión. Abres los regalos de forma compulsiva con un ojo en ellos y el otro en el siguiente. Realmente eso es lo que te gusta: abrirlos, pero luego se quedan en un rincón.

Por eso este año me voy a encargar de escribir una carta de parte de tus Reyes Magos para ti y con los ojos puestos más allá, en ese momento en el que ya sepas quiénes son esos Reyes Magos; y para cuando te cueste creer en la magia.

Este año papá y yo seguiremos llevándote al cine siempre que podamos para que aprendas a amarlo y a disfrutar de él como disfrutamos nosotros. Yo intentaré que te gusten las pelis de autor incomprensibles. Tu padre intentará que me tomes el pelo por eso. No importa. Lo importante es que sigas con esa sonrisa cada vez que te sientas en la butaca con tu paquete XXL de palomitas.

Seguiremos escuchando música, esas bandas sonoras de Ennio Morricone que tanto te gustan: las de las pelis de Oeste; la de Cinema Paradiso…  y se hará el silencio en el coche. Es importante que desarrolles esa sensibilidad, que sabemos que la tienes. Eres un prodigio, tan pequeña todavía.

Saldremos más a patinar. Este año has aprendido un deporte, y también lo ha aprendido papá, que te va a traer muchas satisfacciones. Te hará sentir libre (de hecho, no sé si lo recordarás cuando puedas leer esta carta, pero mientras patinas vas cantando. En una ocasión, la primera vez que salimos, me dijiste que patinar te hacía tener una emoción. Supongo que te referías a la alegría).

Al hilo de esto último, nos encargaremos de seguir enseñándote a que expreses tus sentimientos. A que sepas qué es estar feliz, a que aceptes que a veces estamos tristones o enfadados… A que no te cortes a la hora de dar besos o abrazos. Y a que digas “te quiero” siempre que te salga de las narices y a quien te salga de las narices (no hay que avergonzarse ni tener miedo de querer a alguien. El amor nunca será un mal sentimiento). Hay pocas cosas en la vida tan importantes como los sentimientos, Coquetina. Esa es la verdadera riqueza con la que nacemos. Pueden hacernos alcanzar la luna o hundirnos en los infiernos. Te ayudaremos a educarlos para que te lleven más allá del cielo.

Este año también queremos traerte muchas risas. Esas risas que hacen que te desternilles tú sola. Seguiremos haciendo el bobo. Seguiremos haciéndole peinados imposibles a papá. Seguiremos haciéndonos cosquillas y fingiendo que se nos cae todo sólo porque tú te partes de risa.

Y seguiremos intentando que tengas amigos… Sabemos que te cuesta, pero la amistad es una de las cosas más importantes en la vida. Yo no habría sido tan feliz de no haber tenido amigos.

Y, por supuesto, aunque no te guste nada, seguiremos empeñados en que aprendas a leer y disfrutes de la lectura. Es lo único que podrá llevarte más allá del otro lado del planeta. Te dará claridad, inteligencia, curiosidad… y descubrirás que es una puerta abierta a un mundo del que, cuando entres, ya no querrás salir. Leer te dará la libertad. ¡No sabes cuánta!

Este año vamos a traerte muchos momentos felices. A veces serán como “cohetes especiales”, que es como todavía llamas a los fuegos artificiales, estallando en el cielo; otras veces serán como un lago en calma, pero es que la felicidad se presenta de muchas maneras. A veces es difícil de ver, pero siempre está ahí, y nuestro regalo es que, cuando creas que ni los Reyes Magos ni la magia ni la ilusión existen, seas capaz de encontrarlos en cada rincón de tu vida.

Feliz Navidad y feliz vida, Coquetina. Este año te has portado muy bien. Has sido una campeona. Te queremos.