Hace un año aproximadamente la peque empezó a preguntarle a su padre por qué el y su madre no vivían en la misma casa. Lo que fue, en un primer momento, una pregunta que creímos puntual, se repitió en varias ocasiones. A raíz de aquello busqué cuentos que explicasen esta situación, pero no encontré ninguno que se ajustara a lo que buscaba. Por eso decidí escribirle otro cuento personalizado en el que abordara esta cuestión.

Este es un cuento que le encanta y que nos pide muchas veces. Le ayudó a entender su situación familiar y siempre que terminamos se queda muy contenta. Desde que se lo leemos ha dejado de ver lo de tener dos casas como un problema. Espero que os ayude.

 

Pitusina, la ranita que tenía dos casitas

Érase una vez una ranita de tierra llamada Pi que vivía felizmente en el  bosque. Le encantaba tumbarse a tomar el sol encima de una piedra y saltar entre las flores. Además, tenía muchísimos amiguitos con los que jugar, como las mariquitas, los conejitos, los pajaritos…

Cerca de ella vivía Tús, una ranita de río a la que le encantaba saltar al agua desde los nenúfares y siempre estaba gastando bromas. Disfrutaba mucho tumbándose en una hojita y dejando que la corriente le meciera. Además, Tús tenía muchísimos amigos, como los pececitos, los cangrejos o los patitos, que a veces lo subían encima de su espalda y lo llevaban volando más allá de las nubes.

Un día Pi y Tús se encontraron en la orilla de un riachuelo y se enamoraron profundamente. Tanto es así que, después de una temporada, se casaron y tuvieron una hijita a la que pusieron de nombre Pitusina.

cuento personalizado

Tenía la piel tan brillante que en ella se podían reflejar el sol, el cielo y las estrellas.

Le encantaba meterse en el agua del río a nadar, pero también estar en la tierra jugando con las mariquitas. Además, era muy presumida, así que siempre estaba pintándose los labios con unas florecitas que crecían en el fondo del río y que ella usaba como si fueran glositos.

Y, como buena ranita, ¡siempre estaba dando saltitos y volteretas!

Durante un tiempo papá, mamá y Pitusina vivieron muy felices, pero un día, de repente, papá y mamá comenzaron a ponerse muy tristes. Mamá solo quería estar en la tierra, no quería ir al río; y papá necesitaba estar en el agua, por lo que cada vez salía menos a la tierra.

cuento personalizado

 

Tras escuchar a Pi y a Tus, la Señora Libélula dijo:

-Una ranita de tierra no debería casarse con una ranita de agua porque, para ser felices, necesitan vivir en lugares distintos.

Al oír esto, Pitusina se asustó mucho porque ella quería estar con papá y con mamá y pensó que si vivían en lugares distintos, ya no podría hacerlo. Entonces preguntó:

-¿Y dónde voy a vivir yo, Señora Libélula? ¡Yo quiero estar con papá y con mamá!

-Tú, por ser hija de una ranita de tierra y una de agua tienes la enoooorme suerte de poder vivir tanto en el río como fuera de él. Por eso, para que puedas estar con papá y con mamá tendrás dos casitas. De este modo, unos días podrás estar fuera del río haciendo castillos de arena y cogiendo bichitos; y otros días podrás estar dentro de él jugando en el agua y saltando desde los nenúfares.

Así fue como Pi y Tús construyeron dos casitas, una en la tierra y otra en el río para empezar a vivir donde realmente eran felices. Y Pitusina tuvo la suerte de tener, a partir de entonces, dos casitas: una de papá y otra de mamá donde jugaba todos los días, donde era muy feliz y donde todos la querían mucho, mucho, mucho.

Sin fin.

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