Mi Pequeña Dictadora, mi Pequeña Mandoncilla, mi Querida Hijastrita, la Peque o Coquetina es como hasta ahora solía dirigirme a la hija de mi pareja. Sin embargo, aunque es probable que siga refiriéndome a ella con alguno de estos términos (porque si alguno le define bien es el primero), ya tiene término oficial.

Tu Niña y de Papá

A mi Pequeña Dictadora no le mola nada que vaya a trabajar porque eso significa que ella tiene cole. Y si ella no tiene cole, le gusta todavía menos porque eso significa que yo tampoco debería tener, pero tengo. Por ese motivo, cada vez que llega el domingo y le informamos que al día siguiente tengo que ir a trabajar se pilla un mini rebote. Debe ser cosa de familia porque a mí me ocurre exactamente lo mismo, lo que ocurre es que, en vez de un mini rebote, me pillo una depresión.

Por eso, cada domingo o día de fiesta, mi pequeña mandoncilla hace un ejercicio de habilidad y creatividad para intentar darme razones suficientes que justifiquen que haga pellas en el trabajo.

Hace unos días, mientras patinábamos su padre, ella y yo, me hizo la pregunta de los domingos, solo que entre semana:

-¿Esta noche te quedas a dormir con nosotros?

-No, mi vida, mañana trabajo

-Joooo, pero yo no quiero que vayas a trabajar

-Ya, yo tampoco,  pero tengo que ir a trabajar porque tengo que tener dinero para comer, pagar la casa…

-¡Pues vente con nosotros a la casa de papá y con su dinero! -en ese momento a su padre se le abrieron las carnes solo con pensar en la posibilidad de quedarse sin casa y sin cuenta corriente por segunda vez en tres años. No lo manifestó verbalmente, pero se le puso la cara pálida aunque se reía.

-No, bonita… Además, tengo que reunirme con mi jefe a primer hora.

-Jo, pero tu jefe es muy tonto…

-(…)

-¡Dile que no puedes!

-¿Y qué excusa le pongo? ¿Cómo se lo digo? ¿Y cómo le digo quién eres? ¡A ver qué le digo?

-Dile que soy tu niña y de Papá y que tienes que cuidarme y tienes que estar con nosotros.

En ese momento sentí un pellizquillo en el corazón y casi me caigo de los patines. Le di un abrazo y 800.000 besos creo que son pocos porque, claro, era para comérsela a mordisquillos. Y le prometí que se lo diría a mi jefe si me preguntaba.

Así que lo dicho: os presento a #MiNiñaYDePapá, mi Pequeña Dictadora, mi Pequeña Mandoncilla, Mi Querida Hijastrita, Coquetina, mi Pizkitina.