Bueno, preveo drama en casa. Mi Pequeña Dictadora quiere un chihuahua y no habría problema en decirle que no si no fuera porque su padre le había prometido uno si conseguía una cosa que veíamos imposible (que no voy a decir no sea, ¡Dios no lo quiera!, que #SuMadreQueSoyYo dé con este blog y decida meterme en el Penal de Brieva).

El caso es que mi hijastrita, que si algo tiene es memoria, no ha dejado pasar la oportunidad de recordarle a su padre que ha conseguido el reto y que ahora toca chihuahua.

¡Ya tenemos el cisma en casa!

 

Razones para chihuahua sí

Yo, como buena madrastra mendigante de cariño (no sea que algún día decida dejar de quererme y me vea llorando por las esquinas de un centro de los Servicios Sociales), apoyo a mi hijastrista porque en casa siempre hemos tenido animales, sobre todo en los últimos años. Además, a ella le encantan y creo que puede ser una oportunidad estupenda para que vaya adquiriendo responsabilidades aunque, bien es cierto, que ayer enseñó la patita:

 

-¿Sabes que si tenemos un perrito vamos a tener que despertarnos antes para sacarlo a hacer pis? -le dije
-¿Cuánto es antes?
-Lo que dura un capítulo de La Patrulla Canina.
-¿Y a qué hora nos levantamos ahora?
-Tú a las 7.30 h.
-¡Oh!

 

En cualquier caso, no tengo duda de que ayudaría en la tarea. Por otro lado, en caso de irnos de vacaciones y no podernos llevar al chihuahua, siempre podemos llevárselo a los abuelastros, que como están enloquecidos con la Pequeña Dictadora, aceptan pulpo, chihuahua o iguana.

De este modo tenemos los dos principales problemas resueltos.

 

Razones para chihuahua no

Sin embargo, mi pareja sentimental y padre de mi hijastrita, esgrime razones de peso para denegar el acceso a casa de un chihuahua, como por ejemplo:

Nos va a rayar el parqué
(estos padres que asumen responsabilidades tienen estas cosas de madre de los ochenta).

 

Es más, como ve que puede estar enfrentándose a un problema de peso, acaba de pedirme por whatsapp:

Que no me vuelva loca
Mensaje que podría interpretarse como vejación injusta y que me guardo como as en la manga por si veo que no cede con el chihuahua.

 

Empieza, por tanto, una dura batalla en la casa familiar en la que mediremos las fuerzas de los equipos:

Su padre vs Las chicas