Cuando mi marido y la madre de mi hijastra se divorciaron, lo primero que hizo SMQSY fue buscar apoyos entre las mamás del cole. Podría haberlos buscado entre sus amigas, pero su personalidad no le ha facilitado tenerlas, y supongo que en las mamás de los compañeros del cole de Mi Pequeña Dictadora encontró un filón.

El caso es que, a pesar de ser un cardo a nivel social, hizo de tripas corazón y montó una merendola en casa. Y os preguntaréis, ¿y qué buscaba? Bueno, pues en teoría que los niños pasaran una tarde juntos, fuera del cole, y las mamás se conocieran (pero eso solo era la teoría).

El planteamiento de la merienda estratégica

Para montar la merienda estratégica hizo un grupo de whatsapp paralelo al del cole donde solo estaban las mamás y donde no había papás ni tampoco estaba mi marido, claro. Finalmente consiguió unas 15 madres. Y allá que fueron todas en plan mamipandi a pasar la tarde del viernes con los churumbeles.

SMQSY, que cuando quiere es encantadora, sacó a relucir sus artes de lideresa repostera y preparó un catering propio de Bree Van de Kamp cuando aparecía una vecina nueva en Wisteria Lane. Reservó la sala común de la urbanización y montó un fiestón para que niños y mayores disfrutaran de una tarde de entretenimiento.

Al parecer, #SMQSY no tardó en compartir con las mamás la tragedia que estaba viviendo: se había divorciado tras años de malos tratos y tras descubrir que el padre abusaba sexualmente de la niña. Les enseñó la demanda que puso por abusos sexuales, les dijo que estaban investigándolo, que fue un hospital quien dio la voz de alarma… Que había sufrido muchísimo durante todo este tiempo: extremidades rotas, secuestros, amenazas…

Por lo visto las madres alucinaban, claro. Y así fue como, en tres horas, consiguió hacerse un hueco en los corazones de las mamás del cole; que supieran su historia y, no solo eso, que vieran en el padre de su hija un monstruo maltratador y abusador de menores al que había que evitar…

El nudo de la merienda estratégica

¿Y qué pasó tras la merienda? Pues veréis, hubo de todo, como en botica.

Las hubo que la creyeron a pies juntillas…

…las dos tontérrimas que hay en todos los grupos de whatsapp de coles y que mostraron su preocupación por que mi marido, por ejemplo, estuviera cerca de sus hijos en los cumpleaños. Por este motivo, y durante mucho tiempo, los cumpleaños de los niños (que se hacían con los cumpleañeros de cada trimestre) se celebraran durante los findes que SMQSY estaba con la peque. Cuando no era así, los hijos de las dos tontérrimas no asistían y a nosotros los demás nos miraban raro. Algunos, por cortesía, se acercaban, pero bueno…

Las hubo que no la creyeron, mantuvieron la compostura…

…y durante ese año y los siguientes se comportaron con nosotros con mucha educación y mucha amabilidad. De hecho, recuerdo a las mamás de Carlota y de Nacho (que ojalá algún día pudiera darles las gracias), que siempre vinieron a nuestro rescate y nos trataron con muchísimo cariño cuando coincidíamos.

Y la hubo que, no solo no la creyó…

… sino que nos avisó. Aunque nos avisó dos años después. Ella fue la encargada de contarnos todo lo que había pasado: que SMQSY había montado la merienda; que les enseñó la denuncia que había puesto por abusos; que les enseñó otra denuncia por VG… Que les decía que vivía aterrorizada… Y, sobre todo: que por favor, eso no saliera de ahí porque temía por su vida y que no quería influir en la relación de ellas con el padre, que lo había contado solo porque había surgido, pero que no lo tenía planeado (claro).

El desenlace de la merienda estratégica

Y a estas alturas os preguntaréis… ¿Y por qué esa madre-trásnfuga sabía que era falso hasta tal punto de contaros la historia? Pues porque unos meses antes, #SMQSY la interceptó en uno de esos famosos cumpleaños, la arrinconó en una esquina y le preguntó de muy malas formas por qué estaba hablando hacía unos días con su exmarido. Y que de qué habían hablado. Y que si habían hablado de ella. Y que quién había comenzado la conversación. Y que tuviera cuidado con la integridad de sus hijas.

Y, en ese momento, esta madre confirmó sus sospechas de que la mamá de Mi Pequeña Dictadora no regía muy bien, y un día que quedamos en el parque con los niños, nos soltó el bombazo.

He de decir que, aunque flipamos, tampoco nos extrañó. Y bueno… hay gente que nos ha preguntado que por qué no denunciamos por calumnias y por tal… pues mirad, porque eso implicaría meter a esas madres en un procedimiento muy incómodo y generar muy mal rollo entre los padres del cole. Así que optamos por pasar y seguir actuando como siempre: con naturalidad y dejando que ella misma se descubriera.

Seis años después, el tiempo ha puesto todo en su sitio. Ella ha quedado como lo que es; no tiene relación con ninguna de ellas, salvo con las dos tontérrimas que la creyeron al principio y que la siguen creyendo y a nosotros no nos hablan. Con el resto ha salido tarifando en varias ocasiones y bueno… mantienen una relación de respeto y cortesía porque al final tienen que coincidir.

Y os preguntaréis: ¿cuántas meriendas estratégicas organizó? Pues solo aquella porque, fliparon tanto, que las convocó a otra y todas (salvo las dos tontérrimas) hicieron un grupo de whastapp paralelo para poner una excusa y dar largas.

Y hasta aquí llega la historia de la merienda estratégica de SMQSY.