El nacimiento de nuestro hijo y la noticia de mi embarazo despertó una locura en #SMQSY que no conocíamos. De repente, la niña empezó a contarnos cosas y a tener comportamientos, basados en las conversaciones que tenía con su madre sobre este tema, que causaban bastante malestar en nuestro día a día. No generaban grandes conflictos, pero sí situaciones desagradables.

Por ejemplo, un buen día llegó diciendo que mamá le había dicho que su hermano no era su hermano, sino su medio hermano.

En otra ocasión vino diciendo que mamá estaba muy malita porque no podía dormir por las noches porque para dormir necesitaba que ella le llevara el peluche que papá se llevó cuando las abandonó y que ahora quería regalarle a su hermano. Casualmente, es el peluche que llevaba reclamándonos 5 años. Esto nos llevó varios días de conversaciones para que entendieran que los papás y las mamás no suelen dormir con peluches.

Incluso, antes de que su hermano naciera, me dijo que a ella le hacía ilusión que su hermano tuviera ropa suya, pero que mamá no quería regalarle nada de ropa de ella porque cuando muriera quería llevársela toda al cielo para no estar tan sola.

Aunque todo es muy gore y preocupante, lo que más nos asustó y preocupó fue que un día, de repente, empezó a hablar de sus hermanitos muertos.

Los hermanitos muertos

Un día, a los pocos días de decirle que estaba embarazada, estábamos cenando y nos dio la noticia:

-Yo no tengo solo este hermanito. Tengo dos hermanitos también de mamá, pero que están muertos.

-WTF!!

Le pedimos que nos diera más info sobre este tema y, por las explicaciones, entendimos que la madre hablaba de abortos que ocurrieron hace tiempo. No sabemos muy bien si es cierto o no, porque su padre asegura que solo tuvo un embarazo y jamás le dijo que hubiera abortado anteriormente.

En cualquier caso, nos quedamos petrificados. Su padre intentó explicarle lo que es un aborto y lo que supone, algo que no llegó a entender porque con su edad es difícil imaginarlo cuando no tienes ni idea de lo que es un cigoto y para ti un bebé es un niño hecho y derecho. En cualquier caso, optamos por no darle importancia esperando que fuera algo pasajero y que lo olvidara, pero no…

Los hemanitos muertos, su leitmotiv

Sus hermanitos muertos se han convertido con el paso de los meses en un miembro más de la familia. Están totalmente presentes en su vida y en su discurso. Es más, hasta los dibuja.

Hay veces que estamos cenando y nos dice:

Seguro que mis hermanitos muertos nos están mirando ahora mismo desde el cielo.

Y te da un retortijón porque no sabes qué hacer, ni qué decir, ni cómo afrontarlo.

Sin embargo, no es algo que se quede en su círculo más intimo, sino que lo tiene tan interiorizado y normalizado (como todo lo que le cuenta su madre), que lo suelta en cualquier sitio y, claro, la gente flipa.

Este verano fuimos a vacunar al niño y se vino ella. El pediatra que sustituía al habitual no la conocía y empezó a hablar con ella…

-¿Y tienes más hermanitos o solo este peque?

-Sí, tengo dos más, pero están muertos… bueno, no llegaron a nacer.

La cara del pediatra era un poema. Me miró sin saber muy bien cómo reaccionar y pensando que yo era la madre y solo atiné a decir:

-Eso parece ser…

El pediatra flipaba y yo no sabía qué decir. Pero claro, esto se lo dice a cualquiera que le pregunta, ya sea una dependienta de El Corte Inglés o una amiguita nueva… y la gente reacciona con estupor porque nadie espera esta respuesta.

Miedo, preocupación y pena

Este es un tema que nos preocupa mucho. No porque no se pueda hablar abiertamente de la muerte o porque no pueda conocer que su madre ha tenido un aborto, si es que ha sido así. Sino porque, al final, los mensajes que le traslada son tremendamente tóxicos, se escapan a su entendimiento y le hacen vivir en una realidad que ella no sabe gestionar.

Para ella sus hermanitos muertos son como su hermano vivo. Están presentes en su discurso, en su día a día… A veces tengo la sensación de que vivimos en La Casa de los Espíritus. Pero, sobre todo, estos discursos generan rechazo y risas entre sus amigas que la ven como la niña rara que dice cosas raras y que, si ya sufre el rechazo de los demás por sus problemas para relacionarse, ahora también sufre burlas.

Al final, todas estas movidas que inventa su madre y que, si no las inventa, las utiliza de forma desproporcionada e inoportuna, solo consiguen desestabilizarla y situarla en una posición de vulnerabilidad mayor que en la que ya estaba.

Estamos muy preocupados con este tema porque no sabemos cómo gestionarlo. Por ahora le hemos dicho que esto es algo íntimo y que es mejor tratarlo en casa. Veremos cómo evoluciona, pero da mucha pena. La miras a los ojitos y ves una niña tan tan tan destruida, que se te cae el alma a los pies. Y lo peor es que, por mucho que lo estamos intentando, no estamos consiguiendo ayudarla.