Muchos de vosotros me habéis pedido que comparta los cuentos personalizados que le hago a la peque para imprimirlos. No puedo compartirlos en pdf porque están tan personalizados que daría mucha información sobre la niña y también sobre nosotros y queremos evitarlo. Pero sí los voy a ir publicando en las próximas semanas en formato entrada y adaptados.

Mientras preparo esto, os voy a contar la historia de estos cuentos y de qué van.

 

¿Por qué empecé a hacerle cuentos personalizados?

Un día me di cuenta de que la oferta de cuentos en los que se fomenta la relación de los papás con los hijos era bastante escasa. Normalmente los cuentos están dirigidos a representar la relación madre-hijo, pero no la del padre. En ese momento mi chico acababa de mudarse de casa y la niña estaba experimentando muchos cambios. Además, estaba intentando encontrar cuentos en los que se abordaran nuevos modelos de familia, pero ninguno me convencía. En esas estaba cuando me saltó en Facebook una promoción. Ahí empezó todo.

 

Aventura con Papá

Era una promoción sobre cuentos personalizados para niños. En este caso era un cuento en el que la niña hacía un viaje para recordar su nombre.

Me pareció una idea estupenda, pero pensé: ¿y si hago uno específico con cosas relacionadas con ella? Como a mí me gusta escribir, me puse con la historia. Llamé a una amiga, que es una diseñadora estupenda, y le pedí que me echara una mano. Ella tiene una imaginación y un gusto exquisitos y se lo curró muchísimo; me aconsejó bastante bien sobre la historia y cómo debía ser para un niño, y finalmente diseñó un libro maravilloso.

Según la historia, la niña se despierta sin recordar su nombre y ella y su papá emprenden un viaje en un barquito de papel para recuperarlo.

La peque flipó; su padre, flipó más; sus abuelos, más… Y aquí acabó la historia porque yo pensé que eso habría sido algo puntual, pero…

Krispis, el monstruo que se cayó de una estrellita

Andábamos inmersos en un proceso penal bastante grave impulsado por la #MadreCustodia cuando, en un peritaje forense del juzgado que le hicieron a la niña, descubrimos que su madre le daba pautas para dibujar a su padre. Le decía, entre otras cosas, que tenía que dibujarlo como un monstruo. Es difícil contar lo que sientes cuando te enteras de eso. Por eso, visto el éxito del primer cuento, decidí hacerle este otro para mostrarle cómo eran los monstruos (siempre buenos, eso sí) y que papá no era uno de ellos (en parte porque no tiene el cuerpo cubierto de pelito largo de colores), aunque también es buenísimo y fantastiquísimo.

Intuí que esto se iba a convertir en algo habitual, así que decidí no molestar más a mi amiga. Me puse las pilas con Illustrator y, como ya controlaba InDesign, empecé poco a poco a diseñarlos. No salían tan bonitísimos, pero bueno, se podían leer.

En este caso, Krispis es un monstruo que duerme en la puntita de una estrella y, una noche, al darse la vuelta, se cae al vacío y llega a nuestro planeta. Una niña y su papá, que saben cómo son los monstruos y que son amigos de los niños, le ayudarán a regresar a su estrellita con su familia y sus amigos.

 

Pitusina, la ranita que tenía dos casitas

En diciembre del año pasado, la peque empezó a preguntar por qué sus papás no vivían juntos y su padre trató de explicárselo. Sin embargo, no sé por qué, de repente sacaba el tema. Busqué cuentos que abordaran esa cuestión, pero no me convencía ninguno, por lo que, una vez más, le hice un cuento a su medida y ajustado a sus circunstancias.

Este cuento narra la historia de dos ranitas, una de tierra, Pi; y otra de agua, Tus, que se conocen y se enamoran profundamente. De ese amor nace Pitusina, una ranita preciosa. Sin embargo, llega un momento en el que se ponen muy tristes porque cada una necesita vivir en su ambiente para ser feliz, por lo que la Señora Libélula les sugiere que tengan dos casitas. Afortunadamente, como Pitusina es hija de ambos, puede vivir feliz tanto en la tierra como en el agua y estar con papá y mamá siempre que quiera en cada una de sus casitas.

 

La Niña Menguante y la escalera mágica

#MiNiñaYDePapá, como ella dice, tiene poca confianza en sí misma. Cree que no puede hacer nada por sí sola y que siempre está malita. Por eso pensé en este cuento, que narra la historia de una niña que una mañana se despierta siendo muy pequeñita. Al parecer, su corazón se ha puesto triste porque no confía en sí misma y ha encogido. Por eso inicia un viaje con papá para recuperar su autoestima. La solución está en una escalera mágica en la que, cada vez que subes un escalón, tu corazón se pone contento y creces un montón. Claro que tiene que subir esos escalones ella solita y confiando en que puede hacer todo lo que se proponga.

Este cuento lo tengo en producción porque creo que no he conseguido todavía ajustar el lenguaje a la comprensión de la niña, que solo tiene cinco añitos, pero tengo muchas ganas de terminarlo porque creo que puede ayudarle mucho.

 

Zanahorias

cuentos personalizadosEste es el más reciente y lo tengo todavía sin imprimir. Como sabéis necesitamos utilizar varios trucos para que aprenda a leer y mantener su motivación. Esta niña nuestra es muy divertida y muy payaseta, por lo que pensé hacerle un cuento con el que se riese. Este cuento es muy básico, muy corto y con muy poco texto porque el objetivo es que lo lea ella misma.

La historia es simple: Zanahorias es un conejo con unos bigote verdes y largos, como los rabitos de las zanahorias. Durante el cuento se hace una descripción de él: sus orejas, sus ojos, su corbata… Solo guarda un secreto: tiene como rabito un huevo de Pascua.

Siento no poder compartirlos tal cual, espero que entendáis los motivos. De todos modos, poco a poco los iré subiendo para que, si queréis, podáis contarlos o leerlos.

 

¿Y vosotros qué cuentos contáis?

 

Listado de cuentos personalizados publicados en el blog

Krispis, el monstruo que se cayó de una estrellita

La niña menguante y la escalera mágica

Pizkita y el Hada Pizpireta

Pitusina, la ranita que tenía dos casitas