¿A vosotros os manda el profe trabajos que, en vez de ser para los niños, son un castigo para los padres? Si gestionar el cole en medio de un divorcio como el nuestro es un horror, no os quiero contar lo que supone tener que hacer esos trabajos sobrehumanos y mastodónticos que requieren una coordinación brutal por parte de los padres y tener una jornada de trabajo que te permita dedicar cuatro horas cada día al dichoso trabajo.

¿Se han planteado los profesores que los padres y las madres de las criaturas tienen un trabajo, una vida, que les cuesta horrores conciliar y tener que hacer un trabajo de estos fantásticos (que bien puede se una maqueta de la Pirámide de Keops, bien puede ser una pócima química súper novedosa), es una auténtica putada? Pues así estamos.

 

El otro día llegó un correo:

Queridos padres, estamos estudiando Egipto y, para celebrarlo, nuestros alumnos tendrán que hacer una maqueta de alguna construcción egipcia, como la Pirámide de Guiza, esfinges, templo de Luxor… La entrega se hará el día 30 y posteriormente haremos una exposición para que todos los alumnos puedan ver su obra y la de sus compañeros.

 

Casi me da una subida de leche… En primer lugar, estudiar Egipto no es algo para celebrar. Se estudia Egipto como se estudian las mitocondrias o las tablas de multiplicar y no hay por qué celebrarlo. En segundo lugar, ¿esta señora es consciente de que unos niños de 6 años no van a hacer solos una maqueta sobre Luxor porque se la pela? (perdón por la vulgaridad, pero estoy muy punkarra últimamente). Es más, ¿saben que esto es un marrón para los padres? ¿Saben que vamos todos a matacaballo y difícilmente encontramos tiempo para depilarnos o hacernos la manicura como para tener tiempo para ver cómo diantres hacemos una maqueta de la pirámide de Guiza?

Pero claro, aquí lo de hacer la maqueta es lo de menos… aquí lo grave es que tenemos una semana para hacerlo y, lo que es peor, que tenemos que coordinarnos con #SuMadreQueSoyYo. Huelga decir que, en cuanto recibimos el correo empezó empezó la expiación de nuestros pecados.

 

Paso 1 de la expiación: Mail de coordinación con la madre

Hola Fulanita (por dios, no interpretéis lo de “fulanita” como un diminutivo del adjetivo peyorativo “fulana” porque es una expresión coloquial sin mala intención para no revelar su nombre): Si te parece bien, haremos en casa la maqueta este fin de semana, ya que hay que entregarla el lunes. Si quieres empezar tú, no hay problema. Lo hacemos como quieras.

 

Como veis, un mail abierto en plan: hacemos lo que tú quieras, como tú quieras y cuando tú quieras. Respuesta:

 

Fulanito, digo yo que tendremos que elegir entre los dos la temática de la maqueta, ¿no? En caso contrario, estarás apartándome de mis funciones como madre de la menor, incumpliendo así la Patria Potestad compartida que ostentamos.

 

Le propongo que la mande a la mierda (con perdón), pero sabiamente no lo hace porque en tal caso terminaría durmiendo en el calabozo por vejaciones.

 

Paso 2 de la expiación: Tomar la decisión

A partir de aquí, como supondréis, es todo un despropósito:

Si le dices que lo elija ella, como ella quiera, lo que ella quiera…

…la estás explotando y estás haciendo dejación de funciones como padre porque JAMÁS te has hecho cargo de la niña.

Si le dices que ok, que te parece muy bien su propuesta sin entrar a debatir…

…te dice que te ha hecho el trabajo sucio porque JAMÁS te has hecho cargo de la niña.

Si le dices que mira, que el Templo de Karnak es una mierda y un marrón para hacer (educadamente, claro, y proponiéndole una alternativa más fácil)…

…te dice que nunca te gusta lo que elige porque lo que te gusta es llevarle la contraria por sistema… y de paso te dice que JAMÁS te has hecho cargo de la niña.

La opción que queda a tu pareja es mandarla a tomar viento, (con perdón), pero sabiamente de nuevo no lo hace porque, de hacerlo, terminaría durmiendo en el calabozo por vejaciones.

 

Paso 3 de la expiación: hacer la dichosa maqueta

Una vez has pasado los dos primeros pasos, tienes que hacer la maqueta. Como la temática no se ha decidido hasta el viernes, aquí la madrastra comienza el fin de semana en un chino de 500 m2 buscando los materiales. Entre pitos y flautas te dejas 30 pavos y… ¡llega el día de hacer la maqueta!

  • La niña dice que te metas la maqueta por el orto porque ella lo que quiere es bajar a la urba a jugar con sus amigas…
  • Aparte de hacer la maqueta, también hay que estudiar y hacer los deberes…
  • Los abuelastros vienen de visita y dicen que si quedamos a comer. Les puedes decir que no, pero en cualquier caso tienes que comer, así que quedas…
  • La niña se entretiene sacándose mocos mientras tú haces la puñetera maqueta porque, claro, ¿a quién se le ocurre que una niña de 6 años va a tener el más mínimo interés en hacer una maqueta egipcia?
  • Puedes hacer una maqueta para salir del paso, pero en ese caso la madre le dirá a los Servicios Sociales que vaya mierda de maqueta y que su hija ha estado en situación de desventaja respecto a otros que sí han llevado maquetas chulas y curradas (llevará como ejemplo la maqueta del hijo del arquitecto).
  • Mientras tanto, mientras estás al borde del colapso, la niña te ameniza la tarde con los “joooo…¿cuándo terminamos? Jo… es que esto no me gusta. Jo… ¿pero de verdad tenemos que hacer esto?

 

A todo esto, #SuMadreQueSoyYo, que no calla ni debajo del agua, continúa enviando correos echándote cosas en cara de la época de la Pirámide de Keops… y cuando terminas de hacer la maqueta te han quitado dos lustros de vida.

Huelga decir que, por supuesto, cuando termina la exposición, la que se lleva la maqueta a casa es #SuMadreQueSoyYo. Que, a ver, no necesito un trequetal más dando vueltas por el hogar, pero en fin… Que se la lleve para tirarla a la basura porque la ha hecho con el padre y #LaOtraQueSoyYo, pues no.

 

Así que, profes, la próxima vez que se os encienda la bombilla para hacer una maqueta o un trabajo mastodóntico, acordaos de nosotros y tened clemencia.