SuMadreQueSoyYo me agota. En serio. Esto es frustrante. No entiendo cómo es posible que una persona viva única y exclusivamente para criminalizar al otro progenitor día tras día. Minuto tras minuto. No importa lo que ocurra, ni cómo, ni cuándo porque la culpa, en este caso, siempre será del padre.

¿Que la niña vomita la noche del martes estando con ella? La culpa es del padre porque ha pasado con ella el fin de semana anterior y la ha llevado al McDonald´s, y le ha dado chuches… Y no solo eso: lo hace para hacerle daño a su hija porque no la quiere, porque disfruta maltratándola, no como ella, que se desvive por la niña (lo que quiera que ella entienda por desvivirse).

¿Que coge una amigdalitis? La culpa es del padre, que no la cuida, que no la abriga, que, además, la malcuida a propósito porque disfruta viendo sufrir a su hija.

¿Qué tiene cagalera porque ha cogido un virus? ¡Imposible! Los virus no existen y no pueden atacar a su hija! La culpa es del padre porque le da mal de comer, porque no la cuida y porque  no pone esmero en tratarla bien porque, obviamente, no la quiere.

¿Que suspende siete? Claramente es por culpa del padre, porque la niña está fatal con él. No importa lo que digan los informes, los peritos, los psicólogos… Nah, lo importante es lo que ella piense o desee.

Ayer vimos el historial médico de la pediatra y, mientras lo leía, observaba dos cosas: una, que son casi las mismas veces las que la madre va a visitar a la pediatra con la niña que sin la niña. Y dos, que todas las visitas a solas están dirigidas a poner a parir al padre: que si el padre hace, que si el padre dice, que si el padre come, que si el padre cobra… Realmente tenía la duda de cuál era la motivación de sus visitas compulsivas a la pediatra, si los supuestos malestares de la niña, o su necesidad de seguir criminalizando al padre y sembrando “pruebas” para cuando haya que sacarlas ante el juez.

Y la pediatra apunta, religiosamente, lo que ella le dice, por supuesto. Y por eso lo sabemos. Pero no pasa nada, aquí nadie da la voz de alarma. La pediatra, pasa y solo ve que somos un marrón. El juez está a por uvas, tocándose las gónadas. Los Servicios Sociales están haciendo tiempo porque, oigan, no vamos a criminalizar a una madre. ¡Por dios! ¡Si las madres son las víctimas por naturaleza en el 100% de los casos! Es mejor que dejemos pasar el tiempo y terminemos agotando y machacando a una niña porque, total, es a la que tenemos que proteger, pero solo en teoría. La madre, sigue sin recibir ayuda, porque la necesita. Y la niña, sigue “recibiéndola” mientras se le sigue haciendo la herida porque aquí nadie corta por lo sano.

¿Y lo peor de todo esto? Que mientras nos tocamos los mismísimos unos y otros, la niña sigue recibiendo mensajes negativos sobre tu padre, comentarios, quejas… porque hay que dejarle claro que el mal rato que pasa cuando vomita es porque papá no la cuida, que el dolor de garganta es porque papá no la cuida, que la cagalera (aunque la tengan también Nico, Lucas, Sara y media clase más) es porque papá no la cuida. Y no la cuida porque no la quiere.

Pero, oigan, todo en orden. Total, solo es una niña más y ella una madre doliente. Y somos un caso más de miles. De esos miles que, supuestamente, no existen.