¿No os ha pasado que a veces #SuMadreQueSoyYo os acusa de hacer justo lo que ella hace para defenderse de algo que está haciendo mal, pero lo sigue haciendo?

El otro día nos pasó algo curiosísimo… Voy a poner como ejemplo un sándwich para mantener el “anonimato” de tan particular historia.

Desde hace tiempo, la niña trae a casa un sándwich con el salchichón A que le pone su madre para media mañana y que nunca se toma porque no le gusta. Siempre le decimos que se lo comente a mamá y le diga cuál prefiere para que pueda tomar el tentempié. Sin embargo, nunca lo hace. No sabemos por qué. El caso es que, cada día, el sándwich vuelve a casa.

Así que hace unos días mi chico le envió un correo diciéndole que la niña nunca se toma el sándwich de salchichón A que le suele poner para clase porque dice que no le gusta. También le decía que, según cuenta, prefiere el sándwich de salchichón B que le ponemos nosotros (de una marca determinada, además, porque es muy sibarita). Redactó el mail de forma que la madre no pensara que estaba diciendo que su sándwich era peor o que ella lo hacía mal, para nada es así, simplemente que le gustaba más el salchichón B (en este nivel estamos). También le preguntaba si volvía a su casa con el sándwich nuestro para, de ser así, intentar buscar un tentempié que le gustara.

A los pocos días recibimos un correo (de esos que hacen que quieras tirarte por una ventana) en el que, como si jamás hubiera recibido un correo sobre este tema, dice:

  • Que, por favor, no vuelva a meterle el sándwich con el salchichón A en el tentempié porque a la niña no le gusta y lo lleva de vuelta todos los días a casa.
  • Que, por favor, le meta el salchichón B, que es el que le mete ella y de una marca determinada porque es el que le gusta.
  • De paso, acusa al padre de meterle a propósito salchichón A, a pesar de saber que no le gusta, con el único objetivo de que la niña no pueda tomar nada a media mañana.
  • Añade que, obviamente, ella, por el bienestar de su hija #queesloquemásquieroenestemundo, le seguirá metiendo el salchichón B. 
  • Y remata el mail con una pirueta absurda ofreciéndose a comprar el pan de molde y el sándwich B y enviárselo religiosamente al padre para que la niña, #queesmáspreciosaquenadie, pueda comer el salchichón que le gusta.

 

Nos quedamos k.o. No dábamos crédito. Lleva un santo año metiendo el sándwich de salchichón A en la mochila. Y cuando le decimos la situación porque la niña no se atreve, nos escribe diciendo que no, que los de los del salchichón A somos nosotros.

 

Proyección psicológica: ¿cómo actuar?

La verdad es que estamos muy habituados a este tipo de cosas, especialmente a que nos acuse de hacer lo que ella hace, como por ejemplo: ponerle una camiseta interior en diciembre y que vuelva de la casa de su madre sin camiseta interior. Ponerle otra otra y que vuelva a ocurrir lo mismo. Escribirle un correo pidiéndole, por favor, que abrigue a la niña y recibir un mensaje suyo acusándonos de quedarnos con las camisetas interiores porque no gana para camisetas interiores, cuando tiene que tener una colección para poner un rastrillo temático.

Según los psicólogos este comportamiento es relativamente habitual y se llama Proyección Psicológica, pero lo del sándwich de salchichón A… lo del sándwich me ha matado.

Estas cosas me dan miedo por varias razones:

  • Como he dicho tantas veces, llega un momento en el que no sabes dónde termina la cordura y empieza la locura. 
  • Es más, no sabes qué hacer ante este tipo de mensajes porque te dejan totalmente descolocado. No sabes cómo gestionarlos.
  • Mientras tanto, mientras seguimos jugando al gato y al ratón (o no jugamos, que no me queda claro) quien paga las consecuencias es la niña.
  • Este patrón de comportamiento lo aplica a todos los aspectos de la vida: educación, salud, procesos judiciales… por lo que abordar un problema en el cole o una cuestión de salud se convierte en una locura.
  • Y si intentas mostrarle que no, que no es así o que tal cosa no viene en un correo, te acusa de inventarte cosas, editar mensajes, falsificarlos… 

 

¿A vosotros también os pasa esto? ¿Esto es normal? ¿Es habitual? ¿Cómo reaccionáis? La verdad es que estoy muy preocupada. No por el sándwich (creo que no hace falta aclaración, pero por si acaso), sino por este comportamiento y esta percepción de la realidad. Porque es cierto que, en un principio, cuando se comportaba así, pensaba que nos tomaba el pelo. Pero con el paso del tiempo veo que no, que su percepción de la realidad es totalmente distorsionada (o no). Y esto se escala a cualquier situación que requiera una coordinación con el padre, en general mucho más graves que un simple sándwich de salchichón A, B o C.

Estoy descolocadísima. Ya solo falta hacerle una foto al sándwich de salchichón A cuando lo traiga, pero entonces diría que lo hemos hecho nosotros para acusarla de ello. Es horrible. Es una locura que no sabemos cómo abordar.

 

Como supondréis, después de su mensaje, la niña ha vuelto cada día, religiosamente, con su sándwich de salchichón A que, por supuesto, sigue sin comerse.