Durante todo este proceso hemos tenido que hacer frente a muchísimos informes. Multitud de informes procedentes de psicólogas (digo «psicólogas» porque en este caso eran «psicólogas»), pediatras, forenses y médicas de familia que expedían informes de parte a petición de la madre.

En este sentido, hemos visto de todo. Desde pediatras que, ante un catarro, recetaban:

«Pasar 48 horas con Dña. #SMQSY»

(jamás conseguimos localizar a esa pediatra ni estaba colegiada, por cierto).

…hasta pediatras de circuito público que emitían informes diciendo:

«Madre divorciada acude visiblemente asustada a consulta. Tras pasar el fin de semana con el padre, asegura que la niña presenta (y aquí un listado de síntomas surrealistas). Actualmente asintomática. Receto (todo esto para estos supuestos síntomas asintomáticos)».

También hemos tenido informes de psicólogas y curanderas (digo «curanderas» porque eran «curanderas»), contratadas por la madre, que aseguraban que cada vez que la niña escuchaba la palabra «Papá» se caía al suelo, se hacía un ovillo y se hacía pis encima, aunque jamás aportaron un vídeo que mostrara que eso era así. Este informe terminó en el juicio de medidas definitivas.

A lo largo de estos seis años también hemos tenido que leer multitud de informes de diferentes médicas de familia (digo «médicas» porque siempre eran «médicas») procedentes de distintos centros de salud públicos, que aseguraban que los síntomas que decía sufrir la madre eran compatibles con los de una mujer maltratada. Casualmente eran informes que llegaban en momentos muy concretos del procedimiento.

Del mismo modo, una neuróloga prescribió diversas pruebas a la niña después de que la madre le recitara un listado de síntomas que, en absoluto sufría; y, por supuesto, tras asegurarle que la niña había sufrido abusos sexuales, que el padre había sido condenado por ello, y que el juzgado había prescrito tratamiento psicológico y psiquiátrico para la niña por esta razón (todo absolutamente falso). Además, hizo un informe a medida a petición de la madre. Finalmente el hospital se disculpó oficialmente por esta negligencia.

A veces el caos de informes ha sido tal que hasta nos hemos encontrado el mismo informe psicológico, ligeramente modificado, en el proceso penal y el civil. Ambos informes eran aparentemente el mismo, fechados el mismo día (varios años antes), firmados por la misma psicóloga, pero con la diferencia de que en el segundo había una frase que no había en el primero y que lo convertía en una prueba más en el proceso (en este caso, de abusos).

Estos son solo algunos ejemplos de informes con los que nos hemos encontrado y que #SMQSY ha utilizado en el proceso de divorcio, tanto en el proceso civil de Familia, como en el penal de los abusos.

¿Por qué son peligrosos estos informes de parte?

Porque son informes instrumentales

Porque la madre/padre no siempre te está contando la verdad

Porque se está jugando con la salud y el historial clínico de un menor

Los informes de parte y cualquier informe sobre la salud del menor se utilizan muy a menudo en los procesos de divorcio como «prueba» de que el otro progenitor es perjudicial para ese niño. Pero, normalmente, lo que hay en realidad no es un menor con problemas, enfermedades o síntomas provocados, en nuestro caso, por el padre, sino una lucha encarnizada por la custodia de ese menor.

La salud se convierte, por tanto, en una palanca esencial a la hora de jugar esta guerra. Es por eso que es bastante habitual que se intente pintar, en nuestro caso al padre, como una persona que pone constantemente en peligro la salud de su hija. ¿Y cuál es la forma de demostrarlo? Llevándola al médico.

Llevándola al médico cada lunes, tras pasar el fin de semana con el padre…

Llevándola tras los puentes…

Llevándola tras las vacaciones…

Llevándola tras el día de visitas…

Y, por supuesto, dejando constancia a través de informes. Buscando, de una u otra forma, la empatía de ese profesional que ve en la otra persona una madre preocupada por su hija. Desesperada y angustiada.

Entiendo que tener como pacientes a niños con padres malamente divorciados es un quebradero de cabeza para cualquier pediatra. Y supongo que no siempre es fácil decirles que no se hacen informes; o que no se ponen ciertas cosas a pesar de la insistencia de los progenitores, pero es importante hacerlo porque el uso que se hace de esos informes puede llegar a ser realmente perjudicial para el menor.

Por eso es muy muy importante que desde el ámbito de familia, especialmente desde Pediatría, se sea consciente de esta realidad. Y no solo a nivel público, sino también a nivel privado.

Patria Potestad: ¿están los sanitarios obligados a informar a la otra parte?

La salud del menor aplica a la patria potestad que, habitualmente, es compartida. Es decir, por mucho que una madre o un padre tenga la custodia exclusiva, está obligado a mantener a la otra parte totalmente informada sobre cualquier situación relacionada con la salud del menor: visitas al pediatra, tratamientos, pruebas, diagnósticos…

Nosotros nos hemos encontrado ante la situación de ver por qué una especialista en neurología de un hospital público prescribe unas pruebas a una menor tras la visita de la madre, y cómo esas pruebas y esas citas han seguido avanzando sin que nadie nos informara.

En la Comunidad de Madrid, no sé si es algo a nivel nacional, los sanitarios ya no están obligados a informar a la otra parte en caso de divorcio de los padres. Se da por hecho que esto es una responsabilidad de los progenitores y ellos actúan como si ambos progenitores tuvieran conocimiento de la situación y esas intervenciones se hicieran con el consentimiento del otro. Pero, obviamente, esto no siempre es así y es un coladero.

Como profesional y por el bienestar del menor, ¿cuándo te tienen que saltar las alarmas?

Probablemente algunos pediatras, médicos de familia, etc. que tengan como pacientes a hijos de padres divorciados, se hayan encontrado en más de una ocasión ante situaciones de este tipo. Por eso es muy importante que, por el bienestar del menor, se preste atención a determinadas actitudes:

Visitas reiteradas tras las visitas del menor con el no custodio

Solicitud de informes a medida

Manifestaciones sobre sospechas de abuso sexual, maltrato, etc.

Que te cuenten su vida, obra y milagros sobre el contexto en el que vive el menor: divorcio, discrepancias…

Es muy importante que desde todos los ámbitos se ponga el bienestar del menor por delante de cualquier otra cosa. Lamentablemente, la instrumentalización de la salud de los menores es una forma más de maltrato infantil en procesos de divorcio y es imprescindible que, desde todos los ámbitos, se evite y se corte de raíz este tejemaneje de informes.

Sé que muchas veces debe ser difícil ver enfrente a una madre que parece angustiada. Que llora desconsoladamente porque su hijo está en riesgo, pero lamentablemente, no siempre todo es lo que parece.