El rol de la madrastra: ¿Es la sustituta de la madre? ¿Una amiga? ¿Una tía? Pues no. Una madrastra es una madrastra. ¿Por qué tenemos que empeñarnos en buscar similitudes con otros miembros de la familia con roles propios?

El otro día comenzaba a hablar de este tema cuando os contaba hasta dónde llega mi implicación como madrastra en temas del cole y quedamos en que haría un post específico, que es este.

 

Sobre la implicación de una madrastra

Hace un tiempo hablaba sobre esa frase que quizás os hayan dicho:

No te impliques

A mí me lo dicen cuando me ven tirándome de los pelos. Pero no implicarse es difícil y muchas veces poner límites también lo es, pero en la mayor parte de las ocasiones, y atendiendo a mi experiencia personal,

Los límites son la clave de la supervivencia

Y no solo eso, creo que esos límites también nos ayudan a definir nuestro rol de madrastra.

Sujetar el corazón cuando hablamos de niños a los que, de un modo u otro, estás criando desde pequeñitos es muy difícil. Yo muchas veces me enfrento a esa encrucijada de: ¿qué hacer? ¿Dejarme llevar o frenarme? Siempre opto por frenarme porque frenándome, no me paso, y no pasándome evito un daño que no sé si terminaría produciéndose o no, pero que tengo claro que quiero evitar.

Frenarme a veces no es fácil porque muchas veces el cuerpo me pide tomar una decisión o hacer algo porque siento que en cierto modo “tengo derecho”, pero lo cierto es que los “derechos sobre los hijos de otros” son derechos adquiridos, no derechos que te correspondan. Y esos derechos adquiridos pasan por: que te lo dé tu pareja o que vengan consensuados con la otra parte, pero nunca por adjudicártelos.

 

Rol de Madrastra: distinto y con 4 ventajas

No hay un rol de madrastra único, al menos esa es mi opinión. Creo que no hay reglas que digan: serás una buena madrastra si haces esto o lo otro.

Creo que el rol de la madrastra lo define cada una (o cada familia) en función de su situación, sus necesidades, su tipo de familia… Y cada una intentamos hacerlo lo mejor posible.

En mi opinión, el rol de la madrastra no viene a suplir al de la madre ni a chocar con el de la madre y en eso se basa mi forma de actuar. Su comportamiento puede gustarme más o menos, o incluso nada, pero es su madre y yo ahí no me meto. Para hacer frente a eso ya está su padre, que para eso es su padre. Ahora bien, eso no significa que no opine o me queje sobre una forma de actuar, pero no ante la niña. Eso jamás.

Salvo en casos en los que no haya más remedio porque la otra parte se ha desentendido o ha fallecido y tienes que hacer las veces de, creo que el rol de la madrastra tiene que ser un rol con sus propias condiciones y requisitos. Un rol que nunca sustituya y que siempre complemente. Un rol con su propia personalidad como lo son los demás.

Esta es mi visión, claro, pero esto depende de multitud de casuísticas y cada familia será un mundo. Sin embargo, creo que este planteamiento tiene numerosas ventajas. Al menos a mí me funciona (lo que no evita que a veces me tire de los pelos).

Pero vamos a hablar de las ventajas… Las ventajas de tener un rol de madrastra definido son 4, a saber:

 

Evitar conflictos con la madre

Tener claro este rol de madrastra evitará muchísimos conflictos con la madre que, ya de por sí (y muchas veces de forma natural), te ve como una competencia o como una usurpadora. Que ella vea que tú estás en tu sitio, evitará que ella tenga que marcar su territorio y, por tanto, estarás evitando nuevos conflictos (o reduciendo el nivel de conflictividad).

Evitar nuevos conflictos beneficiará a todos porque implicará menos tensión para tu pareja, para sus hijos y para ti. A veces no es tan importante tener razón como tener paz. Y cuando hay paz las cosas caen por su propio peso.

 

Evitar conflictos con tus hijastros

Asimismo, creo que tener un rol de madrastra propio también evitará conflictos con tus hijastros porque no te verán como una “sustituta” de su madre, sino como “otra persona”. Evitarás conflictos de lealtades por parte de estos y también que se pongan a la defensiva porque te perciban como una “usurpadora”. Esto a la madre también le dará seguridad o, al menos, la favorecerá.

 

Salud mental para la madrastra

Todo lo anterior redunda en una mejor salud mental. Primero porque te permite gestionar tus expectativas: sabes hasta dónde puedes llegar y hasta dónde no, por lo tanto dejas de ver como “feos” situaciones que igual son normales, pero que te suponen un jarro de agua fría. Y, además, dejas de pensar cosas como:

No me tienen en cuenta…
Con lo que yo me implico, y vaya feo me han hecho…
¿Por qué no estoy ahí si me merezco estar ahí…?

 

Saber mi rol y mi lugar me libera de muchísimos problemas y de mucho estrés, que bastante tengo con el que tengo. Esto no está reñido con que tú tengas tu lugar y tu pareja te dé tu lugar frente a la otra parte. Pero son cosas distintas.

 

No eres la madre, eres la madrastra y tienes tu vida

Tienes tu propia vida con un montón de ventajas y sin todas esas responsabilidades que implica tener un hijo. Aprovéchalas. Eres la novia de su padre, se lo pasan bien contigo, tú con ellos… Define tu relación con ellos y no cargues con cosas con las que igual no tienes que cargar. ¿Has oído eso de que los abuelos disfrutan más de los nietos que  de los hijos porque no tienen que cargar con tantas responsabilidades? Pues esto es igual.

Obviamente, cuando convives en la misma familia cualquier decisión afecta a todos, pero en serio, no te cargues con cosas que no te pertenecen. Aunque entiendo que cuando las dos partes aportan hijos, el carajal es mayor, todo se complica y las cosas no son tan fáciles.

 

Las obcecaciones de la madre no las puedes controlar

Todo lo que os he dicho hasta ahora, en mi opinión, es importante y a mí me funciona. Ahora bien, tenéis que tener presente siempre algo: las obcecaciones (a veces salud mental) de la madre no depende de vosotras.

 

¿Qué quiero decir que esto que suena a bomba y que hará que algunas se revolucionen?

 

Lo que quiero decir es que una cosa es intentar hacer las cosas bien y otra cosa es luchar contra molinos de viento. Os voy a poner un ejemplo:

#SuMadreQueSoyYo está obsesionada con que yo le digo a la niña que soy su madre y que la he parido. Esta retahíla la suelta siempre que tiene ocasión. Estoy segura que la sabe hasta el frutero del barrio. Da lo mismo que yo me deje la piel intentando ser extremadamente pulcra en este sentido, que siempre que salga el tema le aclare a la niña que no soy su madre, que su madre es ella y que yo soy la novia de papá (como ella ya sabe). Da  igual que la niña lo tenga interiorizado y si alguien se confunde diga que no, que yo no soy su madre.

Da igual porque en la mente de #SuMadreQueSoyYo las cosas son de otro modo. Por tanto, no pienso flagelarme ni volverme loca por este tema.

¿Que quiere creer hasta el fin del mundo que le digo que la he parido? Que lo crea.
¿Que se quiere torturar alimentando una fantasía destructiva como tantas otras que alimenta? Que lo haga.
¿Que saca el tema cada vez que quiere justificar su comportamiento repugnante? Fenomenal.

 

Esto puede resultar muy frustrante para una madrastra, pero tengo asumido que ante eso no puedo hacer nada más que seguir intentando hacer las cosas bien o lo mejor que sé, que puedo y que me dejan.

 

En conclusión, definir tu rol de madrastra conforme a tu situación, tus necesidades personales, vuestro tipo de familia, el grado de conflicto, etc. creo que puede ayudar un montón a no ser tan exigente contigo misma y soltar lastre.

 

Así que suelta lastre. Suelta lastre y vuela, que tú también eres importante.