El otro día hablaba con una amiga, madre de casi tres y felizmente casada. Y me contó algo que me dio pena, pero también me gustó mucho porque me hizo ver que compartir nuestra experiencia está ayudando a comprender la situación  a la que se llega cuando te obcecas de hacer una batalla eterna de un divorcio.

-Una amiga está divorciada y el otro día me dijo que estaba ya harta y que iba a mandar al niño sin ropa de recambio. Y me acordé de vosotros y le dije: ¡No tía!, No hagas eso, por favor.

 

 

Me contó que acordaron entre ellos custodia materna y que él vería al niño un fin de semana de cada tres. Algo que me extrañó para un acuerdo. Después supe que a ella le había costado mucho que el padre quisiera tener al niño incluso en esas circunstancias. Él prefería verlo así, pero sin que durmiera con él. Ella insistió en las pernoctas. Al final, el niño pasa esos findes con la abuela paterna.

El caso es que la amiga de mi amiga estaba ya hasta las narices del pasotismo del ex y, a eso, había que añadir que este se había echado una novia, por lo que la dejadez para con el niño era mayor. Y la amiga de mi amiga, desde su posición, lo veía con dolor por el rechazo al niño y por dolor porque, que el otro rehaga su vida, siempre te da un pellizquito en el corazón. ¿La reacción?

¡Ahora se va a cagar!

Una reacción normal y que yo, sinceramente, entiendo en un acceso de hartazgo, pero ante la que hay que actuar con cautela.

Por eso me he decido a escribir este post, para aquellas madres (o padres) que estén en esta situación. Les entiendo, pero voy a intentar, desde esa comprensión, explicar por qué creo que tienen que dar un paso atrás.

 

El duelo de un divorcio

El divorcio es, posiblemente, uno de los momentos más complejos por los que puedas pasar a lo largo de tu vida. Una  mezcla de sentimientos, en muchas ocasiones, muy difícil de gestionar. Si no tenemos hijos, es más fácil: cada uno por nuestro lado. Pero cuando hay hijos de por medio hay que hacer de tripas corazón.

Ante esta situación se pueden dar varias posibilidades: que los dos quieran tener a los niños a buenas, que uno no quiera tener a los niños, que uno quiera tener en exclusiva a los niños, que ninguno quiera tenerlos… Excepto la primera, gestionar las otras siempre es complicado.

En el caso de esta chica, entiendo perfectamente la frustración y el dolor que debe ser para una madre ver que su expareja se desentiende de sus hijos, que solo quiere verlos a ratos, que no cumple el régimen de visitas, que se tiene que dejar la piel para que se haga cargo de ellos y esté con ellos. Eso debe ser muy duro.

Ante esto, puedes hacer dos cosas:

1. Ok, pues no los vas a ver
2. Son tus hijos, eres su padre y tienes que estar ahí porque ellos necesitan que estés ahí

 

Que te fastidie la nueva pareja de tu ex es normal

Tras un divorcio, y pasado un tiempo o no, aparece siempre la novia o el novio de tu ex. Y eso, no sé si siempre fastidia, pero que no te parezca el planazo del año es normal.

A mí, las nuevas parejas de mis ex nunca me han caído, a priori, bien. Las he podido ver guapas, majas, simpáticas, petardas… He podido tener luego buena relación o nula, pero en un principio (y si han “rehecho su vida” antes que yo) me ha parecido una putada. Y punto.

Esos sentimientos son completamente normales (opino). Y, cuando estás en un divorcio con hijos creo que esto tiene que tenerse más en cuenta y, ante eso, creo que es  normal que sientas muchas cosas:

Que te fastidie que tenga una nueva pareja mientras tú no
Que pique que tenga relación con tus hijos
Que te dé miedo que ocupen tu lugar
Que pienses que a ti también te gustaría y no llega o no puedes porque estás todo el día con los niños
Que te sientas culpable por tener esos sentimientos

 

Creo que todos estos sentimientos y temores forman parte del duelo. Por eso creo que es importante, por un lado, asumir que no es nada raro ni malo y que pasarán; y por otro, que la parte enamorada no utilice su situación sentimental para restregársela en la cara a su ex, ni para exhibirse, ni mucho menos para desentenderse de sus obligaciones para con sus hijos. Porque no, para nadie es un plato de buen gusto vivir esa situación. Ahora bien, también es cierto que esta fase no puede eternizarse ni convertirse en algo patológico.

 

¿Por qué no te merece la pena convertirte en una #SuMadreQueSoyYo?

Esto es algo que va dirigido a esta chica, por su situación, pero que es extrapolable a cualquiera que esté en esta situación:

Has demostrado ser una madre fantástica

Y, a pesar de tu situación, y de la  negativa de tu expareja, estás poniendo todo de tu parte para que conserve a su padre y a la familia de este. No hay dinero en el mundo que pague esto. Le estás haciendo a tu hijo el mayor regalo que puedes hacer. Es la mayor muestra de amor que puedes hacerle. Esto no te garantiza que vayan a tener una relación fantástica, pero sí te garantiza que tu hijo jamás podrá decirte que no lo intentaste o que cortaste la relación con su padre.

 

Tú también tienes derecho a tener tu vida

Ser buena madre no está reñido con querer tener tu vida, rehacerla, encontrar una pareja (o fundir el Tinder a polvetes), salir con tus amigos un finde… Está bien que exijas tu espacio y que tu expareja asuma su parte de la responsabilidad. Nos han educado para que ser madres sea sinónimo de sacrificar tu vida y si no, parece que eres peor, pero no. Tu hijo será feliz si tú eres feliz. Y no eres peor madre por exigir a tu expareja que cumpla con su parte. ¡Faltaría más! Es su obligación y tu derecho.

 

¿Crees que no dejarle ropa mejorará las cosas?

Entiendo perfectísimamente que estés harta de cargar con todo, que tengas frente a ti a un señor que es el padre de tu hijo, pero no responde. Sé que te duele más por tu hijo que por ti, pero también te hiere. Pero, sinceramente, ¿crees que con no llevarle ropa de recambio un finde cada tres vas a hacerle daño? Para nada. Es más, esto es lo que va a ocurrir:

Tú te sentirás mal…

…porque no sabrás si el niño irá sucio o cómo irá… Vas a estar dándole vueltas todo el finde y no vas a disfrutar de esos días que mereces tener para ti.

 

Crearás un conflicto

Lo más probable es que tu ex (o su madre, que en este caso se encarga de todo) se enfade (o igual le da lo mismo). En cualquier caso, es muy probable que se inicie una batalla que no te llevará a ningún sitio. Además le darás la oportunidad de que diga que no cumples con tus obligaciones.

 

El niño escuchará cosas feas

Si los abuelos ya aleccionan al peque, como parece ser ocurre, que no le lleves ropa de recambio será una excusa que les vendrá fantásticamente para criticarte. ¿Crees que lo harán a escondidas? No. Lo harán delante del niño, le darán mensajes para ti y, al final, quien sufrirá será él. Para cualquiera es doloroso que digan cosas feas sobre nuestros  padres y para un niño de tres años mucho más. Protégelo.

Darás pie a que te la devuelvan la “putada”

Si tu ex es un despegado de la vida, entenderás que le dé todo igual y que probablemente des pie a que, desde su lógica, te devuelva la putada. Y abrirás un nuevo melón. Y con ello un nuevo conflicto.

 

¿Qué te aconsejo desde el otro lado?

Nuestros caso es distinto. Yo convivo con una persona que, al contrario de lo que hace tu ex, sí quiere criar a su hija, que está luchando para poder criarla en igualdad de condiciones que su madre.

No ha fallado ni un solo día en sus visitas (un régimen amplio con pernocta), es más, ha decidido parar su carrera profesional para poder estar tres días en semana disponible para recogerla a las 17.00 h. y para poder llegar al trabajo más tarde de las 9.30 h. (conciliar no es fácil, pero no solo para las madres. No lo es para cualquiera que quiera cuidar a sus hijos).

Sin embargo, sí se ha quedado algún Día del Padre sin poder verla (con una excusa que le ha llegado por whatsapp a última hora), lo que no ha impedido que todos (absolutamente) todos los días de la madre su hija lo haya pasado con ella.

Y sí, también tenemos problemas con la ropa, pero en nuestro caso intentamos que no trascienda y que no lo note la niña (cuando el problema no lo tienes un finde de cada dos ni de cada tres, sino la mitad del mes y algunos años está 20 días más contigo que con la madre, es más complicado).

Nuestra vida es un infierno y estoy convencida que la de #SuMadreQueSoyYo también. Todos podríamos disfrutar de la peque tranquilamente y, sin embargo, no lo hacemos. Vivimos en un conflicto permanente porque, a veces, es muy difícil parar a la otra parte.

No des pie a que eso ocurra, a que llegue un Día de la Madre y decida que no, que no se va a ir contigo por sus cojones (con perdón). A que llegue tu cumple y ocurra lo mismo; a que llegue el cumple de tu hijo y no podáis estar todos juntos.

Haz aquello que te permita dormir tranquila por las noches, que evite que tu hijo tenga que escuchar cosas que no deba… Eso no quiere decir que tengas que tragar con todo. Pero recuerda: a veces es mejor vivir en paz que tener razón (algo que solo entiendes cuando ya es demasiado tarde).

¡Ánimo y un beso a las #MamásASecas que tengo en mi TL poniéndome las pilas, que son más lindas que un sol y que cada vez son más!